quackalfa
A veces salgo a pasear por mi interior; paso por los rincones polvorientos y las esquinas agrietadas. Hay calles bien iluminadas y barrios de personas olvidadas. Hay baúles con fotografías raídas y bancas donde descansan las sonrisas regaladas. Pasar por ahí no es cosa fácil, tropiezo con pedazos de tristezas y dolores, pero lo bonito es sólo ser observadora y fijarme más en las nuevas flores que brotaron y el cielo que consigue más colores cada vez. Me quedo por largos ratos mirando estrellas y momentos, nubes, voces y futuros…
Te invito a pasar si quieres, aunque está un poco desordenado. Sólo no rompas nada, hay cosas frágiles, pero también espacios muy cómodos. Te prometo que no te aburrirás. Luego tú me invitas también dentro de ti. ¿Qué mejor lugar que este para disfrutar del mundo?